lunes, octubre 21

Le Proff a la basura

Me pasó de nuevo. Hice que ocurriera otra vez. Mi sueño, es pesadilla. Estoy cansada, los pensamientos me pesan, las ideas aberrantes cuelgan en mi cuello como cadenas, y  nadie lo ve, como siempre y para variar un poco, he sido buena actriz.
Vida culea, eres tan complicada, llena de laberintos, de trampas en el suelo, y cuando tratas de volar, de surcar el aire y esquivarlas, te cortan las alas.

Voy a dejar de estudiar. Ya lo he decidido.



Adiós metas inconclusas, adiós sueños inconexos...



En qué clase de persona más frustrante y lastimosa me he vuelto. Doy vergüenza, me doy vergüenza, y después tengo el descaro de preguntar por qué me pasan cosas malas...Sólo porque lo merezco. Me quemaría entera, empezando por el pelo. Tomaría una almohada y la apretaría a mi cara, me lanzaría, ebria, a ese camión en la carretera. Pero he escogido el camino más largo, y el más decadente. Si ese cigarro me matará, si esa cerveza me envenena, si esa cocaína me destroza, entonces fumaré más, tomaré más, aspiraré más. Hasta reventar el tabique, hasta que mis ojeras se vuelvan oscuras, hasta no tener que llorar más, porque no tendré nada más por qué llorar.
Me estoy suicidando de la forma que se apega a mi personalidad, de la forma aletargada, autodestructiva y de la forma más cobarde y asquerosa que pudiese existir.