martes, marzo 19

La lluvia de ideas

No me quiero culpar. Debí parar de hacerlo. Mi gran autoestima, y si es sólo una evaluación errónea? Claro que sí. Estoy tratando, juro que trato de hacer cosas, cosas distintas, quiero ser distinta. Estoy haciendo cosas para cambiar lo que soy. 
Me han quitado todas las flores de mi primavera. Ahora no me queda nada más por entregar. A veces, siempre, me siento vacía. Qué más puedo yo hacer. -Qué mierda, la regla ya se me pasó, no debiese estar llorando-. Siempre que te vas, llevas algo más, de a poquito... pero si ya no tengo nada, ¡no te lleves algo más que no existe! Mis palabras, es eso, quizás son ellas las que te llevas, y mis silencios, y mis mañas, como dices, ah!, esas mañas que no son más que dolores chiquititos al verte aquí a mi lado y que no estés conmigo. ¿Por dónde andarás cuando estás conmigo? Eso, tu paradero emocional, eso, me perturba más que tu lejanía. Cuando estás lejos, lloro, pero no porque no estás, sino porque estuviste, en teoría, y no encuentro diferencia. 
Dicen que los amores de verdad se conocen por casualidad. Quizás ambos estábamos esperando a personas que nunca vinieron. -Porque esa es la idea que tengo, es una convicción, estoy segura...Yo no era la persona que estabas esperando, soy tu segunda opción, tu salvavidas, lo único que te quedó por escoger, qué digo escoger, soy lo único que te quedó por aceptar. Fue mi insistencia, claro, yo lo sé.- Y bueno, mientras tu esperabas, yo me desesperaba, me cansaba de permanecer con la mente tan lejos, con los recuerdos de un futuro que no existirá, sé que es antinatural tener recuerdos del futuro, pero yo recordaba cosas, a mí en una casa grande, con todo lo que una mujer pudiese imaginar, un hijo, un perro, un auto...pero sola, siempre sola. Y arranqué, me solté, aproveché ese gran empujón que me dio por la espalda, ese simple "Sé feliz", y corrí, y corrí, y me pinté colores, y me recompuse por un rato y, y...Me tropecé contigo. Dije esas palabras - Te amo- y creí que podías entenderme, lo que significaba para mí, lo que sigue significando. Y aquí estoy todavía, queriendo ser una contigo, muerta de miedo, muerta de frío y buscando palabras...
Quizás lo que quieras decirme cuando callas es que crees que debas irte de mí por un tiempo, y sería curioso, porque lo que yo deseo tanto decir cuando me callo, es que te quedes conmigo para toda la vida.