martes, octubre 27

Piedra

Una sonrisa forzada,
le sigue una lágrima
y no hay nada,
ni una sola hada,
ni siquiera una mirada.
Intento abrir puertas
que hace mucho están cerradas
y me voy callada,
mi cuerpo ya se queda sin alma.


Aún creo en un tal vez,
que tal vez nunca existió,
esto nunca acabó, ni nunca empezó.
entre sombras, siempre lloro,
yo te añoro, eres y serás por siempre mi tesoro.


Pero nadie sabe,
nadie entiende,
(y lo entiendo)
que si te quiero, vida mía
por qué no puedo tenerte.
Sonriente, sigo mi camino,
aunque no exista un destino.


Como una manecilla del tiempo trabada,
como una pequeña piedra tirada al mar
nadie se da cuenta que de allí no sale más
.