viernes, diciembre 4

Paz

Nunca había resonado en mi mente tanto la idea de desaparecer, pero creo que si lo llegase a hacer, mi familia también lo haría. Me gustaría que entendiesen que no puedo más, que el temor al fracaso me abruma, que no vislumbro un futuro siendo como soy, tan irresponsable, tan poca cosa. No tengo ánimos, no tengo fuerzas, sólo tengo lágrimas. Y no sirven de nada. El dolor es como una esponja que te va absorbiendo las ganas de vivir y las seca, convirtiéndolas en muerte. Muerte. Muerte...Esa palabra me suena a paz.