miércoles, marzo 14

Vertedero


Siento muchas cosas, pero todo es nebuloso. Quizás ni siquiera nebuloso sea la palabra indicada. La claridad es relativa, como todo. Yo siento que sí te amo. (aún) Y siento que he de esperarte hasta que regreses...Pero no quiero estar contigo. Me pregunto si será porque aún te odio. Claro, no habrás esperado que el odio que sentía por ti se me esfumara, o sí? Tú me dejaste, te busqué, por un momento sentí haberte recuperado, y me volviste a dejar, luego me buscaste, me tuviste, y me volviste a dejar, te pedí que no vuelvas, y no volviste...ahora no estás. Entonces, es así: Te amo y te odio. Eso está clarísimo, no hay más vuelta que darle al asunto. Me hubiese gustado luchar por ti, que lucháramos juntos. Es que te di partes de mí que no sabía que existían, no me puedo permitir sentir que no valió la pena. Nunca nada en mi vida había valido más la pena que amarte...
Hace días, estuve conversando acerca de mi papá. Sabes¿? Lo comparé contigo. Él me abandonó también. Dos veces; desde pequeña pensé que estaba muerto, esa fue la primera, no lloraba, pero tenía rabia con la vida, con Dios, porque me lo había quitado, y yo lo quería ahí, conmigo... Cuando supe que vivía y lo conocí, comencé a llorar. Mis primeras lágrimas fueron al darme cuenta de que él me abandonaba otra vez, como me abandonaste tú. Pero contigo fue peor. Por lo menos él nunca dijo que me quería, siempre tuve claro que yo fui un error en su vida y que al parecer no merecía ser su hija. Tu abandono es más doloroso. No puedes amar algo y dejarlo que se pudra en su miseria, menos cuando realmente ahora sí sabes cuán miserable es su existencia y cuánto desearía no seguir respirando. ¡MIERDA! de sólo pensarlo me dan nauseas. Te culpo. Sí. Pero no tienes la culpa...mi vertedero emocional...yo, sí soy la culpable.