sábado, diciembre 28

Un clavo saca a otro clavo, decían.


Tú fuiste un clavo oxidado, me produjiste tétanos. La gangrena me disuelve los músculos, la rabia consume mis huesos. En fin, han sido dos años llenos de podredumbre. Los más apesadumbrados que me ha tocado vivir (mentira) No te voy a echar de menos, porque sé en realidad que me harías algo como esto, otra vez, lo esperaba con ansias. "Una última estocada, Señor", rogaba... Ves como Dios sí existe?


Ahora tengo dos clavos enterrados, encarnados...


A ti te saco, te extirpo, como el tumor maligno en el que te convertiste...




Y esa carita, esa carita de niño bueno que tienes, no mataste ninguna mosca, sólo me mataste a mí.




"Nos hemos cagado la misma cantidad de veces"




No, yo te cagué más, y con más ganas.




Se finí