jueves, septiembre 26

Vivaldi hace que las palabras escondidas en los recovecos de mi mente, empiecen a mirar por las rendijas del olvido, asustadas, tímidas. Trémulas se van deshaciendo de las vendas, de las cadenas, de las flores resecas. Vienen corriendo, se abalanzan en mi espalda, me rasguñan un poco, ¡y gritan! ¡¡gritan!! 
-¡Escríbame, dicen, háblale de mí, quiero estar en esa hoja, ese lápiz existe para escribirme!

Son celosas y son presuntuosas, después de todo, son las palabras de mis recuerdos, escondidas por miedo, que Vivaldi hace correr.